En los Estados Unidos el programa Head Start inició en el 1965, como parte de la política pública del gobierno del Presidente Lyndon B. Johnson, basado en el programa de gobierno Guerra contra la Pobreza y dirigido a extender los beneficios de la riqueza nacional a millones de personas que por diversas razones vivían marginadas. Este periodo histórico se distingue por los esfuerzos innovadores para mejorar la vida de las personas que vivían en estrema pobreza. En ese tiempo casi la mitad de los pobres en los Estados Unidos eran niños(as), en su gran mayoría menores de 12 años de edad.

Un destacado grupo de expertos en desarrollo humano, dirigido por el pediatra Robert Cooke, desarrolló el Programa Head Start. En aquel momento, el doctor Cooke se refirió al programa de la siguiente manera:

"Existe evidencia considerable que los años de la temprana niñez son los más críticos en el llamado sello de pobreza. Durante estos años, la creación de patrones de aprendizaje, el desarrollo emocional y la formación de aspiraciones y expectativas individuales ocurren a un ritmo acelerado. En el niño(a) que vive en la pobreza, hay deficiencias notables en estos procesos; deficiencias que sientan las bases para un patrón de fracasos y por lo tanto, para un patrón de pobreza a través de toda la vida."